miércoles, 23 de septiembre de 2009

OTRORA

Ya lo dijo Jorge Basadre: “El que olvida la historia y no la toma en cuenta, está condenado a repetir sus mismos errores”. Divo. En la siguiente parte del libro se representa -un poco- el enfoque global que el relacionista público de hoy tiene en comparación de su homólogo de décadas pasadas. Su capacidad de preparación y de persuasión para laborar de manera íntegra (hasta virtuosa) en las organizaciones.

Sin embargo incide, especialmente, y con mucha lógica, en esa capacitación y, a su vez, en el buen o mal uso de sus aptitudes personales. Es decir: habilidades intrínsecas. Habilidades que, muchas veces, van en contra de lo que entendemos por ética en el desarrollo profesional. ¿La entendemos, cierto? Se plasma una comparación de los sofistas griegos con los lobbistas de la actualidad. El primero, como sabemos, personas con gran capacidad retórica y gran facilidad dialéctica (En la mala práctica, se veían tentados a mentir. Y lo hacían.) Los segundos, intentar influenciar sobre la legislación utilizando eficaces métodos de comunicación. Lobos.

Entonces, surge la lógica e inevitable pregunta: ¿deberían vender su talento a la propuesta más tentativa, aunque vaya en contra de su propia moral? Pregunta que, teniendo la palabra ética tatuada en toda la cabeza, tendría, sin dudas, una respuesta negativa. A pesar de ello, el mejor postor a veces puede más que los mismos principios. Quizá, inclinando la carrera profesional del relacionista hacia la trayectoria sin tracción de su final.

Quién no querría evitar soberano desconsuelo, quedar exiliado de un grupo ejecutivo de renombre. Fácil. Lo dijo Ivy Lee, padre de las Relaciones Públicas modernas, la ecuación perfecta: honestidad y franqueza. El binomio de oro. La historia habla de los “barones del robo”, industriales estadounidenses que en su tiempo fueron bautizados con semejante apodo por únicamente responder a intereses personales, dejando (tontamente) de lado al sentir colectivo. Se aprovecharon de todos los recursos, ganándose el Grammy del Robo otorgado por la opinión pública.

Desde el señor Lee hasta hoy, las Relaciones Públicas han encontrado una solidez considerable dentro de su entorno. Se puede, incluso, hablar de una madurez paulatina que es la convergencia de varios aspectos históricos correspondientes a las comunicaciones. El primero de los aspectos fue el crecimiento de grandes instituciones y su conciencia de ser responsables ante el público. La gran depresión de la década de 1930, proporcionó el impulso necesario para que las empresas buscarán el respaldo de la gente. La crisis los hizo llorar y corrieron a los brazos de mamá.

El segundo correspondió a los cambios, conflictos y confrontaciones entre los grupos de interés de la sociedad. Ecologistas, homosexuales, mujeres, entre otros; exigían derechos igualitarios luchando activamente por sus intereses, propiciando la separación. Incluso la religión. Tercero, la mayor concientización de las personas debido al aumento de sofisticación de las tecnologías. Desde este punto, las empresas abrieron los ojos, empezando a contribuir con más causas sociales. Ya lo imaginan. Qué lindas son todas las empresas. (Será).

Número cuatro, la expansión de la democracia global. Actos como la destrucción del muro de Berlín, la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conversación de líderes palestinos y hasta la compartición del Premio Nobel de la Paz por Nelson Mandela y Nicholas DeKlerck, dieron pie al desarrollo social. Por último, el quinto, el auge de Internet y de la World Wibe Web. Llegó la comunicación bidireccional, hecho que tuvo gran impacto en la práctica de la disciplina, por ejemplo: el correo electrónico en la comunicación interna. Definitivamente, el conocimiento y facilidad de esta herramienta para los profesionales de las Relaciones Públicas no es una opción. Es una necesidad.

En definitiva salvaguardar la ética en una casuística real es idóneo. Aplicarla con sumo cuidado, es más que eso. Acabamos de ver ciertos puntos que los años en la práctica de esta disciplina han ido puliendo a la misma. No obstante, corresponde a los profesionales de este siglo sacarle brillo diariamente. Hasta rechinar. Lo mostró Jhonson & Jhonson una vez, retirando a su producto Tylenol de mercado hasta por dos veces, ya que terminaban envenenado a sus consumidores. Perdieron millones en inversión. Ganaron trillones en imagen social. Cómo diría mi abuela, eran otros tiempos. Pero qué sabe ella, ahora también podemos hacerlo mejor. Y mejor.

UN CIRCO LLAMADO ‘RELACIONES PÚBLICAS’

Definir a las Relaciones Públicas de un tirón, resulta a veces más complicado que entender sus antojadizos términos anglosajones. Sin embargo, dentro de un marco teórico aceptable, el libro ‘Teoría y Práctica de las Relaciones Públicas’, escrito por Fraser P. Seitel, ofrece ciertas luces para su inicial comprensión. Un ejemplo simple demuestra que actualmente hay pocas fuerzas que tengan más efecto que la misma comunicación y como esta, aplicada en nuestro curso, puede cambiar la perspectiva de un hecho tornándolo positivo. De Ripley.

Inicia con algunos -si se podrían llamar- dóciles conceptos sobre “Cómo hacer lo correcto”. Dije dóciles, porque son fáciles de manejar. Sabemos que esta disciplina, en proceso a convertirse en ciencia, se encuentra en un estado de pleno desarrollo. Cabe resaltar que la última opinión se rige según el entorno socio-geográfico; es decir, depende del país en donde se practique. Su fortaleza proviene de una sociedad democrática en la cual la gente es libre de debatir y tomar decisiones en todos sus ámbitos y, a su vez, esta ayudará a crear una mejor forma de vida. Modus vivendi para los que deseen.

Puede calificarse como llamativa y desfavorable a la impresión acerca de nuestra disciplina, ya que se la ha ligado mucho a la constante del intento por engañar al público. Nones. La ‘Tergiversación’ de los hechos es un problema usual, lógico e inevitable, por el que la comunidad verá afectados sus intereses, debido al poco conocimiento sobre las RR.PP. y sus funciones. De la mano con los medios de comunicación, resulta muy fácil yuxtaponerlos y alegar que solo hacen el mal. Es cierto, a veces tendemos a repetir. Micos. Incluso el libro habla de una publicación que hizo el New York Times titulado <>, vemos que es imprescindible analizar con suma cautela las acciones y comunicaciones a manejar.

Hoy por hoy, poner en duda su preeminencia -o gran importancia- es quizá, condenarse al fracaso. O la dura sostenibilidad. Repito, o al fracaso. Su práctica ha adquirido gran importancia en las organizaciones que se manejan del modo adecuado, luchando por encontrar el respeto que algunas ciencias antiguas poseen. Se lo merecen. Los salarios en ejecutivos dedicados a su ejercicio siguen aumentando, tanto en las empresas como en las agencias, llegando a ganar hasta siete envidiables cifras si estas en la cima o algún cargo de gran nombre. Ojo, siete.

Entonces, es la obligación de quienes tienen su praxis el mantener el campo que se ha ido abriendo hasta ahora. No dejar que se vea mancillado por eufemismos como asuntos públicos, marketing integrado, información pública, etc. Y sin ir tan lejos, en el Perú, los que supuestamente “laboran” en ella y se encargan de la imagen corporativa, terminan haciendo los polos para las olimpiadas de la empresa. Cinco años para buscar telas y medias que combinen: no way.

En el libro encontré a Leon Hens, un acaudalado estadounidense quien falleció en 1999, dueño del equipo de fútbol americano New York Yets, así como también de algunas compañías petrolíferas. Hens, se ufanaba de no contar con un departamento de Relaciones Públicas. Bueno, uno en un millón. A diferencia del Marketing y ventas que tienen como objetivo vender los productos, las RR.PP. venden la propia organización. En la actualidad no tiene elección, necesariamente tienen que crearlas de modo profesional.

Cerrando, he aquí el ejemplo claro del libro que cual mencioné al principio y que ya olvidaron: “Llega un circo a la ciudad y sus dueños quieren que la gente lo sepa. Un elefante es paseado por sus calles con un letrero grande promocionándolo. De pronto, sin mirar, el animal pasa sobre el jardín principal y lo destruye. ¡Ouch!, mal paso. Con las Relaciones Públicas los dueños serán capaces de conseguir que el alcalde se ría del incidente y dé la bienvenida al circo sin resentimientos”.

Sin titubeos, está joven disciplina le otorga el alma. Y eso, ya es bastante.